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¿Cómo afecta una guerra con Irán al combustible en España?

Explicamos por qué un conflicto con Irán puede disparar el precio de la gasolina y el gasóleo, y hasta qué punto existe un riesgo real de suministro en España.

Cuando estalla un conflicto con Irán, el precio del petróleo suele reaccionar casi de inmediato. Y eso, aunque España no compre directamente la mayor parte de su crudo a Irán, termina notándose en la gasolina y el gasóleo que pagan los conductores.

La razón principal es que el mercado del petróleo funciona a escala global. No hace falta que falte combustible en una gasolinera española para que suban los precios: basta con que aumente el miedo a una interrupción del suministro en una zona clave del mundo.

El punto crítico: el estrecho de Ormuz

La gran preocupación del mercado es el estrecho de Ormuz, el paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico. Según la EIA de Estados Unidos, por ahí transitó en 2024 una media de unos 20 millones de barriles diarios y en el primer semestre de 2025 alrededor de 20,9 millones. Eso equivale aproximadamente al 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos y a una parte muy relevante del comercio marítimo de crudo.

Esto importa mucho porque si esa ruta se bloquea, aunque sea de forma parcial o temporal:

  • se retrasan cargamentos
  • suben los costes de transporte
  • se disparan los seguros marítimos
  • los compradores compiten por barriles alternativos

Todo eso mete una prima de riesgo en el precio del petróleo.

Por qué sube el combustible aunque España no dependa de Irán de forma directa

España no necesita comprar grandes volúmenes de crudo iraní para verse afectada. El problema no es solo Irán como proveedor, sino el efecto que una crisis allí tiene sobre el precio internacional del barril.

Si el petróleo Brent sube por tensión geopolítica, el encarecimiento se traslada a toda la cadena:

  • compra de crudo
  • refino
  • logística
  • distribución final

Por eso una guerra o una amenaza sobre Ormuz puede empujar al alza el precio del litro incluso en países con abastecimiento diversificado.

¿Hay riesgo real de desabastecimiento en España?

A día de hoy, el riesgo más probable para España suele ser de precio, no de desabastecimiento inmediato.

Hay varias razones:

1. España compra crudo a muchos países

Según CORES, en el acumulado de 2025 los principales suministradores de crudo a España fueron Estados Unidos, Brasil y México. En diciembre de 2025, Oriente Medio representó en torno al 10,6% del total importado ese mes, muy por detrás de América del Norte y África.

Eso significa que España no está atada a un único origen ni depende exclusivamente del petróleo que sale de la zona de Irán.

2. Existen reservas estratégicas

España mantiene un sistema de seguridad de suministro basado en existencias mínimas obligatorias. Según CORES, la obligación total actual equivale a 92 días de ventas o consumos computables. De esos 92 días, CORES mantiene 42 días como reservas estratégicas y la industria mantiene los 50 restantes.

Esto no evita que suban los precios, pero sí reduce el riesgo de un corte brusco e inmediato del suministro al mercado nacional.

3. El sistema logístico español es amplio

Además de las reservas, España cuenta con una red amplia de puertos, refino, almacenamiento y distribución. Eso aporta margen para gestionar tensiones temporales mejor que otros mercados más concentrados.

Entonces, ¿cuándo sería realmente preocupante?

El escenario más delicado no es una noticia puntual ni un intercambio limitado de ataques. Lo más preocupante sería una interrupción seria y sostenida del tráfico por el estrecho de Ormuz o una escalada regional que afectara durante semanas a varios productores y rutas marítimas.

Ahí sí podrían darse a la vez:

  • petróleo claramente más caro
  • transporte marítimo más costoso
  • mayor tensión en refinerías y operadores
  • más presión sobre los precios en surtidor

Incluso en ese caso, España seguiría contando con diversificación y reservas, pero el impacto económico para consumidores y empresas sería mayor.

Qué puede notar un conductor en España

Para el usuario medio, una crisis con Irán suele traducirse antes en esto:

  • subidas rápidas del precio del diésel y la gasolina
  • más volatilidad entre estaciones de servicio
  • diferencias mayores entre gasolineras baratas y caras

En otras palabras: lo primero que se nota no es que falte combustible, sino que repostar sale más caro.

Conclusión

Una guerra con Irán encarece el combustible porque eleva el riesgo sobre una de las rutas energéticas más importantes del mundo y empuja al alza el precio internacional del petróleo. En España, ese impacto se nota sobre todo en el precio final del litro.

¿Supone riesgo de suministro? Sí, pero en principio más como riesgo de tensión logística o de mercado que como desabastecimiento inmediato. La diversificación de importaciones y las reservas estratégicas juegan a favor de España. Aun así, si el conflicto afecta de forma prolongada al estrecho de Ormuz, el impacto económico puede ser importante.

Fuentes consultadas

  • EIA, análisis sobre el estrecho de Ormuz y los chokepoints energéticos mundiales
  • CORES, importaciones de crudo a España en 2025
  • CORES, existencias mínimas de seguridad de productos petrolíferos